Ángel, el nuevo responsable de llevar el nombre de Spider-man, estiraba sus brazos y doblaba los dedos para enredar su telaraña en los libreros de la casa de sus “litos” – así llama a sus bisabuelos- y vigilar que no hubiera criminales planeando el caos, si es que el caos se pudiera planear.
Mientras tanto, Grecia Ameliè, la princesa guerrera, aconsejaba a Vicky, su hermana menor, que no se alejara de ella, pues los villanos andaban sueltos y eso era muy peligroso. Sin embargo, a Vicky poco le importó el consejo de su hermana, o tal vez no le puso atención, y decidió salir a caminar lenta y cautelosamente -ya que no es capaz de sostenerse mucho tiempo en pie- entre la ciudad de libreros que custodiaba Ángel.
Escrito por Cen Panda 